domingo, 14 de abril de 2013

¿De que Cultura hablamos? (o, hacia una Cultura, con nombre y apellido)


Polisemia, se define como una palabra con varios significados. El término ha pasado de la lingüística a otros campos, en particular en el mundo del arte. Es útil, por ejemplo, cuando alguien presenta un papel escrito y dice que ha hecho una escultura y tu respondes que eso es un papel escrito "..es que no entiendes el metalenguaje que subyace en la esencia del discurso, es necesaria una lectura polisémica que ponga en valor el objeto escritura en su dimensión escultórica..." Recibes una respuesta del estilo, y como el arte es autárquico, el asunto va a misa.

El multisignificado gusta en el mundo de la alta cultura, será por eso que se utiliza tanto. El problema es que, en algunos campos, que un concepto lo sea en demasía puede ser un serio problema. 

Lo es en la comunicación. Desde el inicio de nuestra evolución, nuestra mente ha necesitado discernir velozmente, tomar decisiones con pocos datos disponibles, por ello desecha la información confusa y se centra en aquella que es clara. esta regla opera en el lenguaje, donde un concepto es mejor mientras más claro y preciso resulte. En 1969 Jack Trout acuñó uno de los conceptos mas potentes de la comunicación: El posicionamiento, la percepción mental  que se tiene de una palabra, marca, imagen. Mientras más clara, concisa y relevante resulte la información que se transmite para el receptor del mensaje, mejor será la respuesta de este.

Y llegamos a la cultura, no al hecho, sino a la palabra. Cultura es un concepto complicado, ha ido evolucionando a lo largo de los últimos siglos, y hoy en día es peligrosamente polisémico. A la evidencia me repito:  Al decir cultura uno puede referirse, según el contexto en que se use la palabra, a una industria, una tradición, un sistema que genera íconos de masas y referentes sociales,  un proyecto de vertebración regional, un bien intangible que aumenta nuestra conciencia de ciudadanos, una actividad que dinamiza territorios, un servicio social, una línea de actividad económica, un centro de conservación y muchas cosas más.  Según la Wikipedia, en el año 1952 Alfred Kroeber y Clyde Kluckhohn compilaron una lista de 164 definiciones de "cultura" en el libro Cultura: Una reseña crítica de conceptos y definiciones. 

La variedad de significados, significa también variedad de relaciones, lo que puede ser verdad para ciertos campos, no lo será para otros. pongo ejemplos:  
"La cultura nos hace mejores" ¿Una empresa de videojuegos o los encierros de Pamplona?
"La cultura debe ser subvencionada" ¿Un concierto de Shakira o una sastería de trajes tradicionales?
"Los que trabajan en cultura están forrados y son unos engreidos ¿El guía de un museo? ¿un técnico de luces?  
"Los que trabajan en cultura son unos vagos" ¿Se referirá a mi amigo Toni que programa festivales y ciclos de cine en los tiempos libres que le dejan su trabajo de maestro y su familia?
"La cultura es una alternativa al ocio" ¿Las tradiciones, la historia, la educación en áreas no científicas?

La diferencia se puede aclarar, pero la comunicación eficaz enseña que si un concepto necesita explicaciones, no es efectivo, no para una transmisión rápida y clara de ideas. No para el posicionamiento.

Los involucrados en la cultura nos solemos quejar de la poca importancia real que la cultura tiene para la población o para los políticos, pero ¿que hemos hecho para producir un discurso que cambie esa dinámica?

En primer lugar sería importante definir nosotros mismos a que nos referimos con cultura, porqué pensamos que esta es importante. A mi entender, todos, consciente o inconscientemente incluimos en nuestra definición particular el sentido clásico del término, que venía a ser cultivar, el alma según Ciceron, o la individualidad y la expresión plena del ser auténtico, según Rouseeau. Un estado en el cual la ignorancia y la superstición sean superadas por el conocimiento y la sensibilidad (el arte y la ciencia). Un proceso de cultivación que se recoge en el conjunto de saberes, conocimientos y conductas de una sociedad. Pienso que todos los que creemos que la cultura es importante los hacemos porque vemos en ella a un conjunto de valores humanos, una herramienta que nos permite pensar, reflexionar, y por ello, ser más libres.


El problema es que eso no es lo que se transmite al individuo de la calle, el problema, es que sin un concepto concreto, que genere un posicionamiento claro. La cultura, en el sentido que he definido, corre el peligro de ser una más de las cosas que desaparezcan dentro de una "cultura" de la superficialidad, la instantaneidad y la sobreexposición informativa.

Es importante por tanto desechar el atávico rechazo de muchos actores culturales por elementos de gestión eficaz (marketing, comunicación, eficacia administrativa) y trabajar para construir un posicionamiento claro y potente para la cultura. Aunque parezca una tontería uno de los primeros pasos para ello es ser más precisos en el uso del concepto"Cultura"

Me puse a buscar casos parecidos y me encontré con otro sustantivo que haya tenido el mismo problema y lo encontré en "sociedad" salvo que en este caso, desde hace ya varios siglos y para evitar confusión, todas las referencias específicas tienen un segundo sustantivo que, a modo de desinencia, aclaran el sentido de la expresión, verbigracia: Sociedad civil, sociedad financiera, sociedad artística, sociedad anónima, sociedad de beneficencia y todo el resto. 

¿Que posibilidad habría de que los participantes de la vida cultural, fuesemos capaces de consensuar, utilizar y exigir a los organismos oficiales, medios de comunicación, asociaciones y demás entes que vehiculizan la información pública, además de ejercer activamente en blogs, artículos, conferencias y demás, un uso racional del término, aclarar previamente que queremos decir y utilizar una serie de conceptos como "Empresas culturales", "Obras artísticas" "Cultura escénica" "Servicios culturales" cuando sea posible, en lugar de utilizar siempre el fácil recurso de hablar de Cultura?

Aparte de lograr claridad hacia fuera, quizas la logremos también hacia dentro y se nos haga más facil comprender que la participación y aprendizaje en la cultura debe ser un bien público; los productos culturales, no todos. Dentro de la cultura coexisten áreas que requieren planificación, políticas y estrategias consensuadas a nivel local, regional o incluso estatal; otras para las cuales debemos exigir un interés e involucramiento público, pero también otras, y son muchas, en las cuales se debe dejar espacio libre a la creatividad y capacidad de los productores para que estos generen productos suficientemente atractivos como para llamar la atención y generar el consumo del público; pero consumir no por gratuidad, sino porque el mencionado producto tiene un valor intrínseco que lo hace deseable. ... ¿Suena dificil? ¿No lo han logrado los fabricantes de cerveza y de zapatos? ¿Porque no pueden hacerlo los productores culturales?


lunes, 25 de marzo de 2013

¿Qué protegemos cuando defendemos la cultura?



Una de las herramientas más importantes del marketing, el posicionamiento, se refiere al "lugar" que un concepto ocupa en la mente del público. Los expertos señalan que un posicionamiento claro y sobre todo concreto, permite una propuesta de valor eficaz, y garantizará al producto/servicio/idea que lo genera, un lugar relevante en nuestra mente. 

Posiblemente uno de los grandes problemas del termino "cultura" es que no tiene un posicionamiento claro. Lo usamos para un sinfín de cosas. A modo de ejemplo cito tres: Un conjunto de tradiciones (la cultura del país) las relaciones en torno a un producto (la cultura del comic) los productos artísticos (interés por la cultura), pero la lista es más larga, demasiado larga.

Es lógico entonces que sea tan fácil mezclarlo y confundirlo todo. Que se entienda que el derecho a la cultura signifique que las actividades artísticas y otros productos similares deben de ser gratuitas o que la cultura es un negocio lucrativo porque un puñado de artistas en particular del cine y la música hagan fortuna con su trabajo. Intentar aclarar el berengenal sería un intento excesivo para estos pocos párrafos, así que me centraré en lo que para mi es realmente importante. ¿Que aporta la cultura para que tengamos que darle importancia en la sociedad. Si es que debe ser así?

En nuestro mundo occidental contemporáneo, consideramos importante la identidad. En una sociedad donde las cosas se suceden y desaparecen con velocidad pasmosa, la posibilidad de que sistemas sociales que se han desarrollado a lo largo de cientos o miles de años desaparezcan de pronto es real. El proceso evolutivo que cada sociedad ha tenido a lo largo de su historia es un proceso de selección en el cual se han elegido caminos y desechado otros. La subsistencia de diversos sistemas sociales ("culturas") permite la conservación de diversas fórmulas de conviviencia viables (las no viables desaparecen espontáneamente en el camino) Todo nuestro sistema de conciencia basado en la relatividad de la propia experiencia y la validación de la alteridad se basa en la posibilidad de  conocer y reconocer otras variantes de interacción social. Por poner un ejemplo: Sin la subsistencia de las sociedades amerindias o subsaharianas, no habriamos redescubierto para occidente la importancia del contacto físico para los bebés, ya que en algún momento nuestra sociedad desechó esa forma de interacción. La posibilidad de contrastar la fortaleza de los vinculos emocionales en las diversas culturas y encontrar los elementos que las construyen permite corregir un error en el proceso. Sin el "otro", un otro diverso, esa posibilidad se extingue.

En un mundo globanizado, en el que las fuerzas dominantes imponen sus habitos y fórmulas sociales, la diversidad cultural es un bien en peligro, que debe protegerse por su capacidad de proponer soluciones diversas y con ellas una riqueza que nos puede hacer mejores. Las sociedades han evolucionado en gran medida gracias al mestizaje provocado por los grandes procesos migratorios que llevan masas nuevas a los lugares en el momento florecientes. Hoy en día los africanos que emigran al sur de europa y los europeos mediterráneos que migran a la Europa del norte, los asiáticos que migran a oriente medio o Australia y los suramericanos que migran a America del norte llevan a los paises receptores unas experiencias que permitirán con el tiempo el surgir de nuevas culturas y modelos sociales.

Todos los elementos que recogen esa diversidad: la gastronomía, la lengua, las artes, la religión, el humor y un sinfín mas, son en esencia lo que llamamos cultura. El derecho a la cultura es -a mi entender - el derecho a participar, conocer, disfrutar y proponer en ese espacio. Un espacio vivo y potente, pero que poco tiene que ver con un mundo económico. El derecho a la cultura tiene que ver con el derecho a aprender a ser agentes de la misma, igual que aprendemos a ser agentes de la actividad económica o de la sociedad civil y, al igual que el derecho a la salud o a la educación, debe estar protegido porque su ejercicio complementa las herramientas sociales del individuo y le permite desarrollarse de manera mas completa. (Estos derechos se recogen en el pacto internacional de derechos económicos sociales y culturales ratificado en las Naciones Unidas en enero de 1966).

Por otra parte, ya en 1982, la UNESCO publicó un estudio de expertos de diversos paises titulado "Industrias Culturales, el futuro de la cultura en juego" En el que se hace hincapie en la importancia de las industrias culturales para proteger la diversidad. En un mundo de reglas económicas, donde el más fuerte se impone, sólo la profesionalización de una parte de los actores culturales puede garantizar unos espacios mínimos de salvaguarda de las culturas locales; ahora bien, la actividad laboral en el ambito de la cultura ya no implica un espacio de consumo gratuito, como no lo son la comida o el vestido. Es necesario que se valore, en los dos sentidos del término: Dar valor y poner precio, a la actividad cultural profesional, porque su producción implica medios y porque la dedicación exclusiva del productor cultural a dicha actividad debe permitir la subsistencia.

No estoy a favor de que el Estado sea quien financie las industrias culturales, esta opción ofrece tantas luces y sombras como cualquier otra, pero si estoy convencido de que un Estado responsable debe facilitar el acceso a los productos culturales, al igual que se hace con otros productos necesarios para garantizar una vida digna. Un gobierno inteligente, debería buscar estrategias para fomentar el consumo de una industria que (en el caso español) aportó en el año 2009 el 3.6% del PIB, genera una gran cantidad de puestos de trabajo no delocalizables y tiene como valor agregado, si los criteros expuestos son correctos, un sentido estratégico en la conservación de la propia identidad.

martes, 29 de enero de 2013

Algo nos queda rustico en el alma


Teniamos crecida de río. La mayor de los últimos 10 años, oí en la tele.

El domingo salí a la calle, o mejor, al sendero.  A meterme en el lodo, como no hacía desde hace tiempo. A sentir a la naturaleza correr a mi lado.  Me metí por entre los árboles y matorrales hasta llegar al borde mismo del río y me quedé allí, mirando, disfrutando, oliendo, escuchando...

La naturaleza, a veces, incluso en un espacio tan domesticado como el cauce del Ebro a su paso por Zaragoza, se sacude la melena y nos da un toque en el hombro para que recordemos que sigue viva y con hambre.

Allí, sentado junto al río, escribí estos versos, que transcribo sin editar y sin pulir, como salieron, como una forma de decirle al río que yo también disfruto de la vida y sigo teniendo hambre...






El agua, siempre el agua
agitando las hojas en la lluvia
doblegando los juncos en las riadas
desperezándose el cuerpo en forma de olas 
             hipnóticas                      violentas

Renovando la vida
sembrando alguna muerte
persiguiendo los límites del mundo
retocando la forma de las cosas
huyendo de mis manos

El agua
siempre el agua